Borja de Matías: “Cada metro recorrido, cada dieta individualizada, cada vídeo visto y cada detalle analizado al final te marca la diferencia entre ganar o perder”

Borja de Matías: “Un partido de fútbol nos da muchísimos datos. Una jornada de liga nos da millones de datos. Al final nosotros tratamos de convertir esos datos en información. Información que sea útil y veraz. Con el tiempo, tratamos de que toda esa información se convierta a su vez en conocimiento. Es decir: que podamos ser capaces de anticipar qué puede pasar.”
Todo amante del fútbol sueña con poder pasar los días viendo partidos, analizando jugadas, estudiando las variantes tácticas y descubriendo las directrices idóneas para mejorar un equipo. Cuando Borja de Matías tomó la decisión de mudarse a Buenos Aires en busca de un nuevo futuro profesional como periodista, no podía imaginar el giro que daría su carrera ni que la utopía se haría realidad.
borja-de-matias-alavés
Entre medias, se convirtió en un periodista de referencia como comentarista y presentador en Direct TV Sports, un canal argentino al que envió su currículum tras quedarse en paro y aprovechando sus tres meses de vacaciones en Argentina. Fue allí cuando, a través de un amigo, recibió la propuesta de formar parte del cuerpo técnico de Mauricio Pellegrino en Independiente de Avellaneda. Buscaban un perfil que tuviera conocimientos de edición de vídeo y experiencia en la realización de informes de fútbol. Un trabajo que era familiar para él tras haber desempeñado dicha función en diferentes empresas y haber pasado por la academia del Portsmouth durante su estancia en Inglaterra para perfeccionar su inglés.
Sin embargo, reconoce que aún no sabe cómo ha construido el camino hasta convertirse en analista. “Hay días que me cuesta creer dónde estoy, porque no ha sido nada buscado. Siempre he estado ligado al fútbol y supongo que eso, de un modo u otro me ha traído a este lugar. Como dice un amigo, lo extraño es que estuviera vendiendo lavadoras en un supermercado o en una carnicería, como mi padre; que estoy donde tengo que estar. Siempre he visto mucho fútbol: ligas, mundiales, europeos… Me ha apasionado y durante un tiempo tuve la suerte de vivir de ello, trabajando como periodista y viendo partidos para diferentes empresas de representación. Hasta que un día, ese amor por el fútbol me llevó a Buenos Aires, la ciudad más futbolera del mundo. Allí vi fútbol, conocí gente, tuve la enorme suerte de trabajar como comentarista para DirecTV Sports y de formarme hasta que un día llegó la oportunidad y comencé a trabajar como analista en el grupo de trabajo de Mauricio Pellegrino en Independiente.”
“Sería muy inconsciente e ignorante pensar que un partido se pueda ganar o perder porque un análisis sea bueno o malo. Un partido de fútbol nos da muchísimos datos. Una jornada de liga nos da millones de datos. Al final nosotros tratamos de convertir esos datos en información. Información que sea útil y veraz. Con el tiempo, tratamos de que toda esa información se convierta a su vez en conocimiento.”
Su labor dentro del cuerpo técnico implicaba no solo ver una media de tres partidos al día sino sacrificios, soledad en carretera para ver rivales y la presión que acompaña al fútbol de élite. Primero en Independiente y, después, en el Alavés cuando el técnico le ofreció la posibilidad de regresar a España. No tuvo dudas. Así recuerda su día a día. “Me encargaba del análisis de vídeo y de rivales dentro del cuerpo técnico, primero en Independiente y luego en el Alavés. Me dedicaba a grabar los partidos, entrenamientos, a tener a disposición del entrenador todo lo que tuviera que ver con el rival o con nuestro equipo al instante. Almacenábamos la información y creábamos bases de datos. Eso en lo que al trabajo de oficina se refiere. Después, viajamos mucho a ver rivales con el fin de hacer del mejor modo posible el informe que recibían los entrenadores el primer día de la semana.”
Analistas_Alaves
Cuando terminó con Mauricio en Independiente, estuvo pensando qué hacer. La disyuntiva estaba entre optar de lleno por el fútbol profesional, seguir formándose, volver a España o quedarse en Buenos Aires donde tenía prestigio, amigos y una vida hecha. Sabía que Pellegrino iba a firmar por el Alavés y decidió incorporarle como analista a su grupo de trabajo. Él conocía sus preferencias, su metodología de trabajo y eso ayudó mucho. “Al final terminas viendo el fútbol bajo la mirada de lo que él considera o necesita. Eso es clave. Además, yo llevaba mucho tiempo comentando semana a semana la Liga española en la televisión y la conocía a la perfección. Supongo que todo encajó.”
“Ayudar, ayudar y ayudar. Tratar de hacer poco ruido, echar muchas horas y sumar. Dentro de todo ese proceso, sí que tratas de mirar fútbol de la misma manera en la que ahora la mira el entrenador actual.”
Borja de Matías ha trabajado en dos países con estilos de fútbol muy dispares. Diferencias que no afectan a cómo se trabaja dentro del cuerpo técnico. “Creo que la locura permanente en la que vive el fútbol argentino hace que se proyecte poco a medio plazo. Tengo la sensación que pocos clubes han apostado por un proyecto, por una estabilidad, por creer en un crecimiento sostenido. Es uno de los muchos problemas organizativos y estructurales que tiene. Toda esa variedad de alternativas que ofrece el fútbol argentino es lo que lo hace atractivo e irresistible a los ojos del que ama este deporte y el folclore que lo rodea. Creo que el trabajo de un cuerpo técnico es igual. No veo grandes diferencias salvo que allí tienes que lidiar con muchos más obstáculos. Aquí en Europa, en el primer nivel, todo está bien. Suele haber material para trabajar. ¿Necesitas un ordenador? Lo tienes. ¿Una sala para trabajar? Una perfecta, impecable y con WI-FI. Sientes que todo funciona. Allí te acostumbras a tener que ‘rebuscártela’, como dicen ellos. A nadar en la inestabilidad. A no saber qué sucede. En cuanto al software empleado, muchos equipos sudamericanos trabajan con SportsCode, que es una de las principales herramientas de análisis en el mercado.”
De MatíasEn el análisis deportivo no hay margen para el azar o la improvisación. Hay un guión previo. Una rutina pautada que puede estar sujeta a cambios. “Esperamos que termine la jornada del lunes para ver todos los partidos. A partir de ahí, sabiendo cuándo jugamos, decidimos qué días vemos vídeo, qué puede sernos útil y qué vamos a necesitar. A mí, por ejemplo, me gusta ver fútbol más allá del español. Veo obviamente la Champions, la Europa League y no pierdo el foco del fútbol sudamericano, ya que viví allí y tengo conocidos. Cada día, por regla general, solemos dedicarlo a alguna tarea que tenga que ver con nuestro análisis. Junto con mi compañero Jon, llegamos un par de horas antes del entrenamiento a Ibaia y vamos sacando las cosas que previamente hemos previsto. Al final, el calendario te obliga a trabajar un par de semanas antes de los partidos. Si jugamos un sábado, nosotros ya estamos preparando todo lo de la semana siguiente. Vemos el entrenamiento, lo grabamos, cortamos y analizamos todo lo que consideramos importante. Lo que puede ayudar y facilitar la función del entrenador. Después comemos en el club y nos quedamos en la oficina donde trato de ponerme al día con algunas tareas o viendo algún partido de liga extranjera que se jugó durante el fin de semana. La tarde se organiza en función de si hay doble sesión de entrenamiento. Si no, solemos ir a trabajar al estadio, donde están las oficinas del club. Ahí seguimos con el análisis del rival, el propio, preparando vídeos, viendo partidos, etc. ”
“No hay excesivos cambios dependiendo del técnico que dirija al equipo. Cambia porque evidentemente cada entrenador requiere unas cosas y le da más importancia a lo que él considera oportuno. La mecánica y las horas de trabajo han sido las mismas con todos los técnicos con los que me ha tocado estar. Lo único que cambia es la mirada del fútbol. Y la situación.”
Así, durante la semana previa está preparado todo lo relativo al partido en cuestión y comienzan a preparar el siguiente. Organizan el vídeo que van a ver, seleccionan qué es lo más importante, hablan con el entrenador, ven vídeos con los jugadores y tratan, desde su parcela, de poner a disposición del míster y jugadores todas las herramientas que puedan ser útiles. Durante el desarrollo del partido, lo graban con la cámara y lo cortan en base a unos parámetros que les interesan. Durante el mismo, o en el descanso, interpretan lo que sucede y si ven algo de relevancia se ponen en contacto con el segundo entrenador para hacérselo saber como alguna marca en una falta o algún detalle defensivo. Después, en el post partido, ven de nuevo el encuentro con detenimiento. Viendo las fortalezas y debilidades para poder sacar conclusiones para trabajarlas durante la semana con los jugadores.
Borja de Matías considera que el análisis es simplemente información. No cree que un partido se pueda ganar o perder porque un análisis sea bueno o malo. “Sería muy inconsciente e ignorante pensar eso. Un partido de fútbol nos da muchísimos datos. Una jornada de liga nos da millones de datos. Al final nosotros tratamos de convertir esos datos en información. Información que sea útil y veraz. Con el tiempo, tratamos de que toda esa información se convierta a su vez en conocimiento. Es decir: que podamos ser capaces de anticipar qué puede pasar si este equipo juega con cuatro o con cinco, si juega este delantero o si echan en falta al medio centro que está sancionado. Ahí, en ese instante es cuando nuestro conocimiento cobra valor. Si nosotros logramos poner ese conocimiento en manos del entrenador, es algo que tenemos ganado sobre el rival, es un milímetro que le sacamos. Se trata de prever en un contexto completamente azaroso y complejo donde nada te garantiza ganar.”
“Creo que ahora hay un margen de error muy pequeño, que el detalle es mínimo para ganar o perder un partido. Supongo que los clubes tratan de buscar, investigar y generar conocimiento que reduzca ese margen. Cada metro recorrido, cada dieta individualizada, cada vídeo visto y cada detalle analizado al final te marca la diferencia entre ganar o perder. Supongo que mi trabajo está centrado en tratar de ganarle algún milímetro a ese margen.”
En este sentido, en más de una ocasión se ha preguntado si realmente es necesaria la presencia del analista dentro del cuerpo técnico de cualquier equipo. “Muchas veces me lo he planteado. Imagino que el fútbol de hoy en día es más difícil de manejar que el de hace 40 años, cuando solo había un par de entrenadores y muchas menos situaciones que controlar. Creo que ahora hay un margen de error muy pequeño, que el detalle es mínimo para ganar o perder un partido. Supongo que los clubes tratan de buscar, investigar y generar conocimiento que reduzca ese margen. Cada metro recorrido, cada dieta individualizada, cada vídeo visto y cada detalle analizado al final te marca la diferencia entre ganar o perder. Supongo que mi trabajo está centrado en tratar de ganarle algún milímetro a ese margen.”
Borja-DeMatiasTodo ello, sin mermar la capacidad autoritaria del técnico en cuestión. Hasta el momento, ha trabajado con Mauricio Pellegrino, Luis Zubeldía, Gianni de Biasi y, finalmente, con Abelardo Fernández. Los define como entrenadores con una personalidad tremenda. Con un conocimiento y experiencia suficientes como para tomar cualquier decisión con libertad. Los analistas tratan de darles toda la información posible de la manera más cómoda y sencilla. “Ayudar, ayudar y ayudar. Tratar de hacer poco ruido, echar muchas horas y sumar. Dentro de todo ese proceso, sí que tratas de mirar fútbol de la misma manera en la que ahora la mira el entrenador actual. Si nosotros jugamos con línea de cinco, o de cuatro, te fijas en situaciones que se hacen bien en una línea de cuatro, o situaciones externas de otros equipos de las que se puedan sacar ideas, fórmulas… No hay excesivos cambios dependiendo del técnico que dirija al equipo. Cambia porque evidentemente cada entrenador requiere unas cosas y le da más importancia a lo que él considera oportuno. La mecánica y las horas de trabajo han sido las mismas con todos los técnicos con los que me ha tocado estar. Lo único que cambia es la mirada del fútbol. Y la situación.”
“Me sucede una cosa: me siento tremendamente culpable en las derrotas. Y ahí es cuando echo de menos un trabajo normal, un trabajo común como el que tiene mi hermana o mis amigos. Un trabajo de esos en los que llega el viernes y dedicas el fin de semana a disfrutar. Le doy vueltas una y otra vez a las cosas. Qué podía haber hecho mejor, qué se pudo solucionar…”
Cuando tiene que hacer balance de los partidos en los que más trascendencia ha tenido su trabajo y en los que se ha dado el caso opuesto, Borja de Matías se sincera. “Me sucede una cosa: me siento tremendamente culpable en las derrotas. Y ahí es cuando echo de menos un trabajo normal, un trabajo común como el que tiene mi hermana o mis amigos. Un trabajo de esos en los que llega el viernes y dedicas el fin de semana a disfrutar, donde no te quedas mal si no has mandado un email o no hiciste los pedidos a tiempo porque ya los harás el lunes. Cuando perdemos lo sufro mucho, no me gusta hablar con nadie, me cuesta horrores dormir. Le doy vueltas una y otra vez a las cosas. Qué podía haber hecho mejor, qué se pudo solucionar… Sé que no está bien, pero no lo puedo evitar. Del mismo modo que cuando ganamos simplemente me pongo a pensar en el siguiente partido. Me voy a casa feliz, me pone contento ver las caras alegres de todo el mundo. Pero ya está. Ocurre muchas veces que tú esperas un tipo de partido y luego resulta ser otro completamente diferente. Recuerdo que en la semifinal de Copa pasada, ante el Celta, la noche antes me junté con Mauricio a ver un par de cosas del rival. Le dije que yo pensaba que el Celta nos iba a hacer un gol, porque Aspas estaba en un buen momento, que tenían armas y argumentos para hacernos daño. Eso iba a provocar que nosotros tuviéramos que hacer dos. Y mira, me equivoqué. Partido de cero a cero y al final Edgar hizo el gol que metió al Alavés en su primera final de Copa.”
El futuro del analista es incierto. Así lo ve Borja de Matías con el cierto sentido pesimista que él mismo reconoce tener. Considera que se trata de una profesión volátil en la que no sirve de nada, por ejemplo, ganar dos Champions consecutivas porque lo que importa es el presente. Perder dos jornadas seguidas hace que el puesto y el trabajo realizado sea cuestionado. Pero de lo que no hay dudas es de que independientemente del club al que esté vinculado o del cuerpo técnico al que pertenezca desempeñará su trabajo con la profesionalidad que le caracteriza, siendo responsable, humilde y estando agradecido por poder trabajar defendiendo un escudo. Haciendo realidad un sueño que pocos pueden alcanzar.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s